Lo que tememos
“Si se lo prohíbo, lo va a desear más y lo va a usar a escondidas.”
Tenés razón: prohibir “porque sí” rara vez funciona.
La otra mirada
Por eso el pacto no es una prohibición a secas, sino postergar acompañando: explicar el porqué, ofrecer alternativas y dar el paso cuando hay más madurez. Y cuando el límite lo sostienen muchas familias a la vez, deja de ser “mis viejos son los estrictos” para ser “así nos manejamos en el grado”.