Lo que tememos
“Es exagerar. Yo crecí con la tele y no me pasó nada.”
Es sano desconfiar de los pánicos morales.
La otra mirada
La diferencia es de grado y de diseño: la tele no venía en el bolsillo, no estaba toda la noche, no te seguía a la escuela ni se ajustaba a vos para retenerte. El smartphone con redes es portátil, permanente, personalizado y persuasivo. No es la pantalla con la que crecimos.